LA CRISIS DE LOS MISILES

 En primer lugar, debemos de comentar que desde 1959 la Revolución Cubana había impulsado una serie de medidas populares como la ley de la reforma agraria que afectaba a los intereses de los norteamericanos residentes en la isla. Esto se había dado en respuesta a la administración del presidente Eisenhower, el cual había iniciado una serie de movimientos para acabar con el régimen castrista.
Dentro de las causas de la crisis de los misiles en Cuba, la más importante se dio en 1961, momento en el cual tuvo lugar un desembarco de cubanos anticastristas en bahía de Cochinos, que habían sido armados por los EEUU. Aunque la escaramuza resultó un auténtico fracaso para los Estados Unidos, Fidel Castro pidió ayuda a la Unión Soviética para protegerse de nuevos posibles intentos por parte de los Estados Unidos de controlar la isla.
Fidel Castro
En octubre de 1962 los EEUU tuvieron noticias de la creación en la isla de unas rampas de lanzamiento de misiles, esto puso en alerta máxima a los Estados Unidos y prácticamente a todo el mapa terráqueo. Por ello la primera medida del presidente Kennedy fue bloquear militarmente el acceso de la isla de Cuba en un intento de evitar que llegaran los misiles desde la Unión Soviética. Fue una etapa de muchísima tensión, debido a un terror a una guerra nuclear.
El 29 de octubre de 1962 el presidente de la URSS, Kruschev, daba la orden a los barcos soviéticos de regresar y también ordenaba el desmantelamiento de los misiles de la isla junto con las rampas. A cambio los Estados Unidos se comprometían a no intentar más controlar Cuba.

Consecuencias de la crisis de los misiles en Cuba

Aunque fue un momento de gran tensión social y militar, sirvió para acercar a las dos superpotencias, lo cual acabó en la celebración de una primera conferencia de desarme nuclear y la renuncia mutua a ser la primera en emplear el arma atómica.
El nombre de dicha reunión fue la Conferencia de Helsinki 1973-1975, en la cual se trataron otros muchos temas importantes sobre las relaciones internacionales, siendo los puntos fuertes de debate:
  • Igualdad soberana, respeto de los derecho inherentes a la soberanía.
  • Abstención de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza.
  • Inviolabilidad de las fronteras.
  • Integridad territorial de los estados.
  • Arreglo de las controversias por medios pacíficos.
  • No intervención en los asuntos internos.
  • Respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.
  • Igualdad de derechos y derecho a la autodeterminación de los pueblos.
  • Cooperación entre los estados.
  • Cumplimiento de buena fe de las obligaciones de derecho internacional.

Esto conllevó a cerrar el capítulo de la crisis de los misiles cubanos. Tras estar a punto de provocar una guerra nuclear, las dos superpotencias quedaron igualadas (pues las dos se vieron obligadas a retroceder en sus ambiciones políticas).







LA GUERRA DE VIETNAM
Lo que conocemos como guerra de Vietnam fue un conflicto que enfrentó a las dos partes en que se dividía el Estado de Vietnam (norte y sur) entre 1959 y 1975, y que a raíz de la intervención de cerca de 40 países se convirtió en un conflicto internacional, uno de los más recordados del período de la Guerra Fría.
Vietnam había sido colonia francesa hasta el final de la II Guerra Mundial, momento en el que aprovechó el reordenamiento mundial para declarar su independencia junto a otros países de la zona como Laos y Camboya.
Sin embargo, desde el principio quedó claro que en la nueva república convivían dos modelos antagónicos: uno de corte capitalista y otro comunista. Las diferencias eran de tal calibre que ni siquiera los acuerdos posteriores a la retirada de Francia de dicha zona lograron conseguir la estabilidad de los vietnamitas.
Uno de esos acuerdos fue la división del país en el Vietnam del Norte y el Vietnam del Sur, cuya frontera quedó marcada por el paralelo 17. Sin saberlo, con ese gesto los integrantes de los dos países habían iniciado una larga confrontación que solo se resolvería a mediados de los años 70.


LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN Y EL QUIEBRE SOVIÉTICO

Al final de la segunda guerra mundial, Alemania había sido dividida construyéndose un muro en la ciudad de Berlín que marcaba la separación entre la república federal alemana con un régimen capitalista y la república democrática alemana con un régimen socialista. Gorbachev inició un proceso de apertura política y económica en su país, conocido como Perestroika y Glasnost, que se tradujo en un relajamiento del rígido control que mantenía la URSS sobre los países socialistas, como Polonia, Hungría y Checoslovaquia, a la vez que movimientos separatistas en la propia Unión Soviética. A finales de 1989 ante la negativa del gobierno de la República Democrática Alemana de realizar reformas, las manifestaciones y protestas iban en aumento exigiendo reformas políticas, económicas y sociales.
El canciller alemán, Hoenecker era destituido, pero las protestas continuaron. El 9 de noviembre las autoridades alemanas, ante la presión existente, declaran la apertura de las fronteras. Esa noche, miles de alemanes orientales se aglutinaron frente al muro y lo derribaron. Este hecho marcaba el fin de la separación alemana y el desmoronamiento del régimen socialista. La re-unificación alemana se concretaría el 3 de octubre de 1990


FIN DEL MUNDO BIPOLAR

La caída del muro de Berlín, el quiebre soviético y el desmantelamiento del bloque socialista pone fin a la separación del mundo en dos bloques lo que había caracterizado a la guerra fría.
En 1989 se sucedió una serie de transformaciones que sacudieron a Europa y el mundo. Se inicia una serie de movimientos independentistas en las naciones donde convivían culturas, idiomas y religiones distintas A la URSS ya analizada se agregan Checoslovaquia y Yugoslavia. En el primer caso la separación fue pacífica, creándose la República Checa y Eslovaquia en 1993. En el caso de Yugoslavia fue mediante un conflicto bélico cruel.
De la desintegración de este país surgieron: Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Yugoslavia, Macedonia, Serbia y Montenegro.Las Revoluciones de 1989 en Europa significaron el derrumbe de los sistemas socialistas y la pérdida de la zona de influencia que la URSS había construido tras la Segunda Guerra Mundial. Quedaba sólo Estados Unidos como la gran potencia mundial ante el fin del mundo bipolar. Entre 1989 y 1991, se llevó a cabo una serie reuniones y acuerdos entre Estados Unidos y la URSS que daban por terminado el conflicto que sostuvieron por muchos esos países: La Guerra Fría.







 LA PERMANENCIA DEL SISTEMA SOCIALISTA EN CHINA, CUBA, VIETNAM Y COREA DEL NORTE


El fin de la URSS no significo el fin del comunismo. En Asia y América todavía existen países organizados bajo los principios comunistas y mucha gente sigue pensando que el comunismo como una forma posible para organizar un país. China, Cuba ,Corea del Norte y Vietnam , continúan siendo comunistas .
China es el país más poblado del mundo, es una nación que adopto el sistema socialista al término de la revolución en 1949; es comunista desde el triunfo de la revolución de Mao Tse Tung en el mismo año. Gracias a la riqueza de su economía sustentada en su inmensa población, pudo soportar el colapso de la URSS. Con la llegada al poder de Deng Xiaoping en 1978, inicio un cambio. Se dio una apertura en el comercio, la tecnología y la investigación extranjera. Hoy en día China es una potencia industrial en la que conviven rasgos del capitalismo con algunos del socialismo.
Cuba sigue considerándose una economía comunista. Con el fin de la Guerra Fría, muchos pronosticaron la rápida desaparición del régimen de Fidel Castro, pues la isla caribeña basaba su economía en la exportación de caña de azúcar a la URSS. Además, el bloqueo económico  por parte de Estados Unidos era cada vez más asfixiante. Adopta el socialismo también después de su revolución, recibiendo apoyo de la URSS durante la Guerra Fría, por lo que la caída de la Unión Soviética significo un duro golpe para la isla, pero Fidel Castro logro mantenerse en el pode, y la economía cubana se ha mantenido con las divisas del turismo y las remesas de emigrantes, dada la apertura parcial de la economía de la inversión extranjera, los acuerdos petroleros con Venezuela, el desarrollo industrial interno y la ayuda de China.
Vietnam y Corea del Norte dependen en gran medida del apoyo de China el comunismo en Vietnam se ha mantenido gracias a la popularidad que adquirieron los comunistas con el triunfo frente a Estados Unidos.
Corea del Norte mantiene una dictadura que no deja posibilidad a nuevas propuestas económicas y sociales. Por otro lado, gran parte de Europa inicio un proceso para acabar con regímenes autoritarios y antiguas dictaduras provenientes de décadas anteriores y en su lugar instalar democracias. A este proceso se le conoce como “transición a la democracia”.  




LA GUERRA DEL GOLFO (2 de agosto de 1990 - 28 de febrero de 1991)
 Fue un conflicto bélico librado por una fuerza de coalición autorizada por las Naciones Unidas, compuesta por 34 países y liderada por Estados Unidos, contra la República de Irak en respuesta a la invasión y anexión iraquí del Estado de Kuwait. El inicio de la guerra comenzó con la invasión iraquí a Kuwait, el 2 de agosto de 1990. Irak fue inmediatamente sancionado económicamente por las Naciones Unidas. Las hostilidades comenzaron en enero de 1991, dando como resultado la victoria de las fuerzas de la coalición. Las tropas iraquíes abandonaron Kuwait dejando un saldo muy alto de víctimas humanas. Las principales batallas fueron combates aéreos y terrestres dentro de Irak, Kuwait, y en la frontera entre Kuwait y Arabia Saudita. La guerra no se expandió fuera de la zona de Irak-Kuwait-Arabia, aunque algunos misiles iraquíes llegaron a ciudades israelíes. Las causas de la guerra, e incluso el nombre de ella, son aún temas de controversia.
Tras el fracaso de las negociaciones y mal informado de la actitud americana (el embajador estadounidense en Bagdad manifestó que un conflicto entre Irak y Kuwait sería considerado por Washington como un "problema bilateral"), el 2 de agosto de 1990 las tropas iraquíes invadieron Kuwait.
El fin de la guerra fría permitió el liderazgo norteamericano y el consenso en la ONU para frenar el expansionismo iraquí. El mismo día 2 de agosto, la ONU exigió una retirada "inmediata e incondicional" y la Liga Árabe condenó la agresión. El 6 de ese mismo mes, el Consejo de Seguridad decretó un embargo contra Irak, el 25 autorizó el uso de la fuerza para hacer a Irak evacuar sus tropas y, finalmente, el 29 de noviembre, fijó el día 15 de enero como fecha límite para la evacuación de Kuwait. El 8 de agosto comenzó el despliegue de tropas norteamericanas y británicas y el 12, en medio de importantes divisiones, la Liga Árabe decidió el envío de tropas. Finalmente el día 16 de enero se desencadenó la operación "Tormenta del Desierto" en la que participaron 800.000 hombres, de los que más de 500.000 fueron norteamericanos. Tras brutales y continuos bombardeos, el 24 de febrero las tropas de la coalición avanzaron alcanzando sus objetivos en sólo cuatro días.
El resultado de la guerra determinó una serie de elementos básicos para la posterior ofensiva diplomática de EE.UU. en la región:
·        El uso de la fuerza militar por medio de la demostración hacia el conjunto del mundo árabe, pero también hacia el conjunto del Tercer Mundo, de la voluntad norteamericana de utilizar toda su capacidad de destrucción militar masiva contra un país (literalmente: "devolver a Irak a la era preindustrial).
·        La desvalorización de la Intifada y de sus logros internacionales y regionales por medio de la penalización política de la OLP y de la población palestina de los Territorios Ocupados por sus posturas durante la guerra. A ello se une el fin de la ayuda económica de las petromonarquías a la OLP y la financiación alternativa del movimiento islamista Hamas como competidor social.
·        Agudización de la división interárabe tanto en las esfera política como económica.

·        Profundización del abismo entre las poblaciones y los regímenes árabes y, crisis de la representatividad política popular. La población árabe, tras haberse durante la guerra recuperando y compartiendo desde Marruecos a Palestina los lemas de la lucha nac ionalista, queda conmocionada por la destrucción impune de Irak, favoreciendo el impulso posterior de los islamistas.




GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA
La expansión del capitalismo nacida en las prácticas imperiales que comenzaran con las conquistas europeas de ultramar en siglo XV, relanzadas con la Revolución Industrial del siglo XIX, crearon un modelo en el que hoy día se hace especial énfasis, y que denominamos globalización. Dinámica que, desde el orden económico, estimula preferentemente una demanda más homogeneizada de los consumidores a nivel internacional y variados tipos de asociaciones, alianzas y conexiones.
Hoy en día, este proceso está acompañado también de disposiciones de orden político y cultural que conforman en el escenario mundial, una nueva definición de los papeles que cumplen los gobiernos, Estados, empresas, organizaciones no gubernamentales (ONGs), etc. en los lineamientos estratégicos de poder y en la concentración de esfuerzos por no claudicar ante la meta última y salvadora de conquistar mercados mundiales que trasciendan las economías nacionales. Esto lleva a una competencia donde lo único que importa es lograr mejor calidad de producción para alcanzar más mercados, aunque esto vaya en detrimento de los seres humanos.La mayor articulación de las economías de mercado se cumple por varios factores: a través del crecimiento de la inversión extranjera directa, el aumento de las empresas de responsabilidad compartida (joint venture), y la integración de los mercados financieros internacionales. Gracias al mayor flujo de información (comercio electrónico), este mercado de capitales goza de una apertura que le permite operar más allá de las regulaciones nacionales. El aumento del capital de corto plazo dentro del flujo global de capital internacional genera mayores posibilidades de inestabilidad económica y social.

La decisión de abrir el mercado nacional y local, por parte de quienes definen las políticas gubernamentales, se implementa a través de políticas fiscales, presupuesto, tasa de cambio e impuestos. Históricamente, los gobiernos que sufren una escasez crítica de capital financiero se han visto en la necesidad de tomar tales medidas, debido a los condicionamientos que las instituciones financieras bilaterales y multilaterales ponen a sus préstamos.
Éstas exigen que los gobiernos tomen políticas fiscales acordes a la globalización. Pero, es obvio que si esas políticas de ajuste estructural no van acompañadas de políticas sociales apropiadas (alivio a la pobreza, cuidado de la salud, educación, etc.) excluirán a los pobres de los beneficios del crecimiento económico e incluso determinarán su mayor empobrecimiento.
El condicionamiento en el otorgamiento de créditos a la adopción de dichas políticas ha sido el principal instrumento para obligar a los países pobres a la liberalización, privatización, desregulación y retirada del Estado en las actividades socio-económicas. El condicionamiento de los créditos se ha convertido así en el principal mecanismo para la difusión mundial de paquetes de medidas macroeconómicas que cuentan con el beneplácito de los gobiernos de los países desarrollados.

 EL MILAGRO JAPONÉS, CHINA, INDIA Y LOS TIGRES ASIÁTICOS

Se ha llamado milagro japonés al crecimiento económico vivido por el país desde los años 1960 hasta los años 1980, con un promedio del 10% durante los años 1960, un 5% en los años 1970 y una media del 4% en los años 1980.
El crecimiento redujo su marcha notablemente a finales de los ochenta y durante la década de los noventa, en lo que se ha conocido como la década perdida, en gran parte debido al fracaso del banco de japón de bajar las tasas de interés con la suficiente rapidez para contrarrestar los efectos del colapso de la burbuja inmobiliaria sufrida a finales de los años 1980. Algunos economistas piensan que a causa de esto, Japón entró en una denominada trampa de liquides.
Luego de la derrota en la segunda guerra mundial, ciertos países como por ejemplo Alemania y Japón iniciaron un espectacular crecimiento económico, político y social de sus naciones. Las consecuencias de la derrota, y la gran miseria de las poblaciones en el período inmediato a la posguerra, hicieron que la renovación económica se apoyara, sobre un nivel de vida muy bajo, con costos saláriales particularmente competitivos. En Japón el esfuerzo militar de la guerra movilizó toda la industri pesada, se obtuvo una gran experiencia en temas de organización industrial y de formación de mano de obra, sobre todo la mano de obra femenina.
Los Cuatro Tigres Asiáticos ó Los cuatro dragones de Asia hace referencia a las economías de Hong Kong, Singapur, Corea del sur y Taiwán. Entre 1960 y 1992 estos países han resaltado por mantener altas tasas de crecimiento e industrialización, además de convertirse en importantes receptores de inversión extranjera. Ubicándose todos en el sudeste asiático, donde importantes empresas multinacionales tienen su sede (tomando como ejemplo a Seúl donde se encuentran Samsung, LG Group, Hyundai y Kia Motors), los cuatro tigres comparten una gama de características con otras economías asiáticas, tales como China y Japón.

En el siglo XXI, ya recobrados de la crisis financiera de 1997, los productos manufacturados en estos países se han posicionado firmemente en el mercado internacional aunque la atención ha ido cambiando de puesto cada vez más a otras economías asiáticas que están experimentando actualmente la transformación económica rápida.

 
















Unión Europea
Unión Europea (UE). Es una comunidad política de derecho nacida para propiciar y acoger la integración de los Estados de Europa, objetivo que con el tiempo se ha subordinado a los intereses de las grandes empresas y corporaciones.
Está compuesta por veintisiete estados europeos, y su unión fue establecida con la entrada en vigor del “Tratado de la Unión Europea” (TUE), el 1 de noviembre de 1993. Desde 1996, plegados a los Estados Unidos, mantienen la denominada "posición común", una política abiertamente injerencista que constituye un obstáculo importante para la normalización de las relaciones entre la UE y Cuba.

El proceso de formación del la Unión Europea
Los orígenes de la Unión Europea pueden remontarse a la formación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en 1951.
Posteriormente, en 1957 se creo la Comunidad Económica Europea (CEE. Formada inicialmente por seis países-Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, la CEE fue ampliando él numero de su integrante. En 1973 se incorporaron Dinamarca, Irlanda y el Reino Unido; en 1981,Grecia en 1986 sé adhirieron España y Portugal y finalmente, en 1995, lo hicieron Finlandia, Suecia y Austria.
En 1987 la CEE creó un mercado común y fue acordada la libre circulación de personas, mercancía y servicios entre los países miembros. En 1992, con la firma del Tratado de Maastricht, se organizo la Unión Europea(UE), cuyos objetivos son la unión europea y política.
Los países miembros acuerdan la aplicación de políticas económicas internas, políticas externas y de seguridad comunes a todos. Los ciudadanos de los diferentes países pasan a ser ciudadanos de ola UE.
La UE estableció normas comunes en materia de derechos sociales de los trabajadores, de protección de ola naturaleza, de cooperación entre empresas, de actividades comerciales y de política agraria. Con respecto a la organización política, la UE se organiza sobre la base de instituciones como el Consejo de Ministros, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo.
Los ministros de agricultura, trabajo y economía de cada uno de los estados miembros forman el Consejo de Ministros. La Comisión Europea se constituye con representante de cada país. Por su lado, El Parlamento Europeo esta conformado por miembros elegidos directamente por sufragio universal. Los diputados representan grupos políticos(como la socialdemocracia, el partido ecologista) y no países.
Muchos de los proyectos de la UE están en marcha, mientras que otros requieren todavía un mayor acuerdo entre los países miembros.
No obstante, la organización de la UE se toma como modelo en las propuestas de integración realizadas en otras partes del mundo. Se ha convertido en un bloque económico tan poderoso que compite con las principales potencias mundiales, como los Estados Unidos y Japón.

Efectos espaciales de la conformación de la UE
El proceso de integración produjo, entre otros efectos, la multiplicación de flujos de bienes y personas entre diferentes países, regiones y ciudades dentro del territorio de la Unión. La construcción de nuevas vías de transporte y comunicación contribuye a incrementar y mejorar estos movimientos. Entre las obras más importantes se destacan los tramos de autopistas que unen Paris-Metz-Sarrebruk, Paris-Bruselas y Amberes- Breda, los aeropuertos de Birmingham y Manchester; el tramo ferroviario que une Atenas-Salonica o la realización de mejoras en los puertos del sur de Francia,
Grecia e irlanda. También se ha concretado la construcción de un túnel ferroviario bajo el Canal de la Mancha.


Objetivos
Los objetivos de la Unión Europea son:
promover la paz, sus valores y el bienestar de sus ciudadanos;
ofrecer libertad, seguridad y justicia sin fronteras interiores;
favorecer un desarrollo sostenible basado en un crecimiento económico equilibrado y en la estabilidad de los precios, una economía de mercado altamente competitiva con pleno empleo y progreso social, y la protección del medio ambiente;
combatir la exclusión social y la discriminación;
promover el progreso científico y tecnológico;
reforzar la cohesión económica, social y territorial y la solidaridad entre los Estados miembros;
respetar la riqueza de su diversidad cultural y lingüística;
establecer una unión económica y monetaria con el euro como moneda.

Valores
Los valores de la UE son comunes a los Estados miembros en una sociedad en la que prevalecen la inclusión, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la no discriminación. Estos valores forman parte integrante de nuestro modo de vida europeo:
Dignidad humana
La dignidad humana es inviolable. Debe ser respetada y protegida y constituye la auténtica base de los derechos fundamentales.
Libertad
La libertad de circulación otorga a los ciudadanos el derecho a circular y residir libremente dentro de la Unión. Las libertades individuales, como el respeto de la vida privada, la libertad de pensamiento, de religión, de reunión, de expresión y de información, están protegidas por la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.
Democracia
El funcionamiento de la UE se basa en la democracia representativa. Ser ciudadano europeo significa también gozar de derechos políticos. Todos los ciudadanos adultos de la UE tienen derecho a votar y a presentarse como candidatos en las elecciones al Parlamento Europeo. Los ciudadanos de la UE tienen derecho de sufragio activo y pasivo en su país de residencia o en su país de origen.
Igualdad
La igualdad significa que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos ante la ley. El principio de igualdad entre hombres y mujeres sustenta todas las políticas europeas y es la base de la integración europea. Se aplica en todos los ámbitos. El principio de la igualdad de retribución por un trabajo igual se introdujo en el Tratado en 1957. Aunque sigue habiendo desigualdades, la UE ha logrado avances considerables.
Estado de Derecho
La UE se basa en el Estado de Derecho. Todas sus actividades se rigen por los tratados, acordados voluntaria y democráticamente por los países miembros. El Derecho y la justicia son defendidos por un poder judicial independiente. Los países miembros han conferido al Tribunal Europeo de Justicia la competencia de pronunciarse de manera definitiva y sus sentencias han de ser respetadas por todos.
Derechos humanos
La Carta de los Derechos Fundamentales de la UE protege los derechos humanos, entre ellos el derecho a no sufrir discriminación por razón de sexo, origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual, el derecho a la protección de los datos personales, y el derecho de acceso a la justicia.








Países ricos y países pobres.
Pocos temas son tan polémicos como el del desarrollo económico de un país. No lo es, en cambio, reconocer que unos países son ricos y otros pobres. Algunos, muy pocos, han encontrado el camino a la riqueza; otros, la mayoría, persisten en afianzar y profundizar su pobreza. Parecería elemental que para lograr el desarrollo, todo lo que tiene que hacer una nación pobre es imitar a las ricas. Sin embargo, más de cien años de experimentos de esta naturaleza revelan que, por obvio que parezca, éste no es un camino evidente. Al menos una razón crucial para explicarlo es que los países pobres tienden a caracterizarse por su incapacidad para separar los mitos de las realidades. Y en la medida en que ambos se mezclan, el resultado es, porque no podría ser de otra manera, más subdesarrollo. México no es excepción en este proceso.
Todo mundo puede distinguir con nitidez a los países pobres de los países ricos. Aunque diferentes en sus características específicas, todas las naciones ricas comparten muchas semejanzas, mientras que las pobres son todas diferentes. Cada una de las naciones europeas tiene una trayectoria que la diferencia de las otras; muchas de ellas cuentan con una historia todavía más larga de conflictos, guerras e invasiones entre sí. Y, sin embargo, más allá de sus diferencias de lenguaje y tradición, preferencias y formas de gobierno, sus semejanzas en términos de calidad de vida y de desarrollo cultural y político son enormes. Los países pobres, por su parte, sólo tienen diferencias que mostrar: cada uno puede explicar con precisión por qué sigue siendo pobre, quién es culpable de ello y, sobre todo, por qué es imposible romper con los círculos viciosos de la pobreza. En Tanzania la explicación es drásticamente distinta a la de Brasil y ésta incompatible con la de los paquistanos, pero todos ellos son países pobres que no parecen tener la habilidad para romper con los fardos que los paralizan. El dicho lo dice todo: como México no hay dos. Es un poco como decía León Tolstoy de las familias felices: a diferencia de las infelices, donde cada cual tiene una historia que contar, las familias felices son todas, a pesar de sus diferencias, muy similares.
Mientras que hay un conjunto de naciones ricas, incluyendo a un pequeño grupo de naciones subdesarrolladas que avanza con celeridad en la misma dirección, hay otro, mucho mayor, que se mantiene en la pobreza. Cada una de las naciones ricas tiene características propias que responden a su historia. De esta manera, Francia cuenta con un sector paraestatal amplio (aunque declinante), en tanto que en Estados Unidos se rechaza de entrada la noción de que el gobierno juegue un papel directo en la actividad económica. En Alemania el gobierno dispensa subsidios de manera masiva (por ejemplo hacia la antigua Alemania oriental), en tanto que en el Reino Unido se favorecen los mecanismos de mercado para resolver problemas de inequidad regional. Las diferencias son evidentes, pero las semejanzas son patentes.
En el ámbito económico, por ejemplo, todas las naciones ricas, y todas las que aspiran a ser ricas y están haciendo algo al respecto, presentan algunos factores que son constantes y prácticamente indistinguibles. Para comenzar, las empresas son el centro de atención de la economía. No hay ningún país rico que ignore la trascendencia de las empresas para la creación de riqueza, la creación de empleos y, por lo tanto, para su desarrollo económico. La centralidad de las empresas no es un asunto de preferencia: existe un reconocimiento de que, más allá de las diferencias particulares entre cada país, como las mencionadas en el párrafo anterior, las empresas son la principal fuente de dinamismo de una sociedad. Esto contrasta fuertemente con las nociones imperantes en una nación pobre tras otra en el sentido de que es el gobierno el responsable de producir, distribuir, regular y controlar a las empresas privadas. Este mito comenzó a desecharse en los ochenta en México, pero comienza a restablecerse en las mentes de un creciente número de políticos en la actualidad.
La centralidad de las empresas es un concepto amplio que abarca un tratamiento fiscal competitivo, un sistema de regulaciones que permita crearlas y operarlas, además de morir cuando eso sea la respuesta idónea a las condiciones del mercado, y un sistema legal que hace posible el intercambio, la inversión y, en general, el funcionamiento de las empresas. Es decir, un entorno en el que las empresas gozan de una legitimidad amplia y la mayoría de los jóvenes piensan en emplearse en una de ellas o crear una nueva. Esto contrasta con nuestra realidad, en que la población, en parte gracias a la retórica asociada a la lucha de clases y en parte a abusos que se perciben por parte de algunos empresarios, tiende a ver al empresario con recelo. Muchos mexicanos son empresarios y actúan como tales, pero no osan llamarse así porque temen ser identificados con un concepto que se asocia a la maldad y el abuso.
Los países hoy ricos no siempre lo fueron. En los siglos XVIII y XIX, algunas naciones comenzaron a crear un entorno favorable para el desarrollo de sus economías, en tanto que otros tendieron a preservar sistemas económicos y políticos feudales o semifeudales. En términos generales, los países que comenzaron a propiciar el desarrollo de una economía dinámica y ahora son ricos, crearon un régimen fiscal tan benéfico para las empresas, que casi ninguna pagaba mayor cosa en impuestos; tampoco impusieron obstáculos a la creación y desarrollo de las empresas y todas, sin excepción, desarrollaron sistemas legales que conferían una amplia protección a la propiedad. La receta de su éxito no es esotérica ni difícil de duplicar; lo difícil es aceptar las premisas sobre las cuales se construyó toda esa riqueza.
Los países que hoy van camino al desarrollo, como ilustran varias naciones asiáticas, Chile e Irlanda, ha logrado romper con su pasado de pobreza porque han adoptado patrones similares a los que dieron lugar a la riqueza de las naciones que hoy son desarrolladas. Esas naciones han imitado las condiciones que hicieron ricos a sus predecesores en las épocas anteriores. Es decir, aunque todos ellos quisieran contar con los niveles de vida, así como los servicios e instituciones sociales similares a las de Suecia, Alemania o Francia de hoy, gran parte de su éxito se debe a que comprendieron que esos beneficios ?en realidad privilegios- son consecuencia de la creación de riqueza y no un factor que acompaña al proceso de progreso y enriquecimiento.
Los países que hace cien años se hicieron ricos no contaban con instituciones sociales como las que hoy ilustran la calidad de la civilización en diversos países desarrollados alrededor del mundo. Más bien al revés: se hicieron ricos porque sus empresarios no enfrentaron impedimentos y obstáculos diversos. En lugar de que los políticos de entonces vieran a las empresas como una vaca a ser ordeñada cada vez que las cuentas fiscales no cuadraban, como suele ocurrir al final de cada año en nuestro país, existía un sentido de dirección que jamás les llevaba a cuestionar la legitimidad de las empresas o su centralidad para el desarrollo.
La depresión que parece ser característica permanente de lo que hasta hace tres lustros fue la Alemania oriental ?lo que se ha dado por llamar el mezzogiorno alemán- es sugerente del problema. Aunque la Alemania occidental ha invertido una fortuna (y más) en la modernización de la infraestructura de la antigua Alemania oriental, parte del ?paquete? incluyó la imposición de todas las normas e instituciones económicas y sociales que los alemanes occidentales habían desarrollado. En lugar de que todo esto se convirtiera en una fuente interminable de riqueza, toda la inflexibilidad de la economía de Alemania occidental fue transferida a la antigua zona de influencia soviética, con lo que se impidió el desarrollo de un nuevo empresariado. Las instituciones de Alemania occidental ?que incluyen el sistema fiscal, los mecanismos para la determinación de los salarios mínimos y todo un sistema de reglamentación para la operación de la economía (como horarios, pensiones y demás)- podrían ser lógicas y sostenibles en una economía rica, desarrollada y exitosa, pero constituyeron un fardo infranqueable para la nueva región que se incorporó al país. La lección alemana es imponente.
Mientras otras naciones se hacen ricas, nosotros nos empeñamos en preservar los factores que causan y hacen perdurar la pobreza. No sólo parece haber un emergente consenso político respecto a la necesidad de abandonar los pocos mecanismos de mercado que ya funcionan en la economía mexicana, sino que se doblan las campanas por retornar a la era de los setenta en que el gobierno decidía todo a costa de la estabilidad política, el crecimiento de la economía y la oportunidad de progreso que para los sesenta ya comenzaba a caracterizar a la población del país. En sus manifestaciones aparentemente más benignas, el ímpetu hacia el subdesarrollo se manifiesta en la adopción y defensa de regímenes de seguridad social, sindicalismo, propiedad paraestatal y control de recursos naturales que no sólo no son compatibles con el desarrollo económico, sino que asfixian a la economía y sociedad mexicanas. El punto de todo esto es que existe la oportunidad de imitar a los ricos para ser ricos. Pero lo opuesto es igualmente obvio: mientras sigamos copiando a los pobres seguiremos siendo pobres.
Casinos
Es una mala idea autorizar la instalación de casinos en México. La razón no es moral sino económica: los costos que los casinos le imponen a la sociedad son brutales, en tanto que los beneficios se limitan a sus dueños. Además de desplazar empleos y negocios previamente existentes, los casinos exigen una estructura policíaca y de supervisión que en México simplemente no existe. En ausencia de semejante estructura, los casinos abrirían la puerta a una nueva ola de criminalidad. Nadie tiene derecho de decidir cómo otros deben divertirse pero, por nuestra realidad objetiva, los casinos no se pueden evaluar como una fuente de diversión sino como una nueva fuente de incontenible criminalidad.





El rezago económico en África



A pesar de que la pobreza es un problema global esta adquiere un carácter crítico en África. La pobreza en África está aumentando más rápidamente que en otras regiones del mundo. La población bajo la línea de la pobreza aumenta en proporciones alarmantes. Según el Banco Mundial, 34 de los 48 países con menor nivel de vida del planeta pertenece a este continente.

Algunas cifras tal vez puedan darnos una idea de la gran magnitud del problema. En la actualidad, la realidad africana es dramática. El Banco Mundial informa que entre 1981 y 2001 el número de pobres se duplicó, pasando de 164 a algo más de 300 millones de personas, las cuales viven con menos de un dólar al día; 30 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición y 43% de la población no tiene acceso al agua potable.
La esperanza de vida ha descendido de 49 años a 46 a consecuencia principalmente del SIDA. 


Refugiado: toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y (….) no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.
Los refugiados están amparados por la Convención sobre el Estatuto del Refugiado de 1951, la cual confiere al particular un derecho de garantía básico identificado con el principio de no devolución: el solicitante de refugio y el refugiado no pueden ser devueltos en ningún caso al territorio del Estado donde puedan correr peligro.
Según ACNUR hay unos 9 millones de refugiados en el mundo (1).
Desplazado interno: aquella persona que abandonó su lugar de origen por razones similares a las de los refugiados, pero que no han cruzado una frontera reconocida internacionalmente, es decir, que permanecen en el mismo Estado.
Pese al bajo nivel de cobertura que proporciona el Estatuto del Refugiado, básicamente el derecho a no ser devuelto, los Desplazados son más vulnerables que aquellos. En la actualidad, la Comunidad internacional no tiene la obligación legal de proteger a los desplazados internos. Los desplazados están a merced de sus propios gobiernos que, normalmente, o son los causantes de su situación o son incapaces de asumir las responsabilidades que hacia ellos le corresponde como Estado soberano.
Según ACNUR hay más de 23 millones de desplazados (1).
Desgraciadamente son más los factores por los que una persona puede tener que dejar su lugar de origen y convertirse en un Desplazado: desastres naturales, pobreza generalizada, crisis social, guerra civil, desarrollo incontrolado…. son algunos ejemplos en este sentido.
Según ACNUR hay más de 25 millones de desplazados (1) debido a desastres naturales. Y esta cifra es mucho mayor si se hace una suma con el resto de factores.
Tanto refugiados como desplazados no deben ser considerados como migrantes económicos, que son los que dejaron su país para mejorar su situación económica, normalmente de manera voluntaria, aun cuando la situación de algunos colectivos de ellos sea también especialmente penosa. Por supuesto que no son terroristas, como alguna vez se hace mediante una perversa asociación entre ellos y los países de los que huyen. Ni tampoco cualquier otra cosa. Refugiados y desplazados son ante todo victimas, en donde las condiciones económicas del país de asilo son menos importantes que la búsqueda de su propia seguridad.
Nuevos conflictos, cambio climático o desarrollo incontrolado son factores que pueden hacer crecer las cifras de refugiados y desplazados espectacularmente en los próximos años. Y ante esos factores todos podemos llegar a ser refugiados o desplazados.


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